Comencemos, hoy, por el final de una vida, ya sea imaginada, proyectada, pensada, dibujada, poetizada...la frase que la ilustra es del escritor Alexander Pushkin, y me la dijo un amigo al oído, a gran distancia:"puedo decir que sobreviví a mis deseos".
Caben varias interpretaciones, como siempre. Una podría ser, no haber contado el suficiente coraje para enfrentarse a ellos, y pese a ello, vivir y bien. O no haberse arrodillado por ellos, y entonces, el orgullo, (o honra, promesa, respecto) estaría por encima de ellos, o más qué el orgullo fuese quizás, el miedo a no sobrevivirlos lo que impide que se cumplan (¿No hay más y ahora qué? (nos preguntamos): no llega la alegría, no hay belleza...).
Tal vez, no sabía que, hablaba en voz alta y se le escapó su deseo carente ya de anhelo, porque quizás al deseo no haya que sobrevivirlo, ni combatirlo, tal vez educarlo para que nos empuje hasta poder contemplarlo a media distancia, como Pushkin desde su horizonte

Hola!!!
Comencemos por el final? ummm, ultimamente es lo que acostumbro hacer por el msn, es un muy buen experimento, la conversacion empieza por despedirnos y se continua hasta llegar al saludo, es muy extraño pero divertido, da la posibilidad de agregar mas elementos a una conversacion y recrea mucho la capacidad imginativa, es interesante...otra intrepretacion podria ser, que para la epoca de Pushkin (como para la nuestra) los deseos solo estaban fundados en la modernizacion de nuestra vida, en el consumo y las supericialidades de ésta, cuando habla que sobrevivio a todo ello, hace referencia ironicamente, que sufrio con los deseos mas humanos que en él existian a causa de las transformaciones por las que estaba pasando...=D
Adiós muy buenas!!
P.D Tu comentario fue muy bien recibido, no dejes de pasar por aquí.
Tienes razón en lo que dices, como siempre hablo sin saber, y además a ello se suma mi capacidad especial proyectar escenas dramáticas. Hoy sería una heroicidad, aún mayor, pronunciar esas palabras de Pushkin.
Sin haber leído a Pushkin deduzco que hace referencia a esos deseos de alquiler, impuestos, tomados prestados, esos deseos que no vienen de nuestro interior sino de los intereses de otros. Esa frase entonces denota victoria y no resignación, la victoria del propio espíritu de imponer su propia voluntad en tiempos en los que es difícil escaparse del torbellino del consumismo y la frivolidad. Con respecto a esos otros deseos, los verdaderos, los del espíritu, ¿cómo sobrevivir a ellos?, ¿para qué evadirlos?, aunque desviemos la mirada, esos deseos siempre afloran, con diferentes formas y colores, pero siempre afloran. Ellos son las pistas que nos permiten saber quiénes somos realmente.
saludos!